Por qué a los jóvenes de Morelia les cuesta entrar al empleo formal, y qué puede hacer el municipio
Morelia tiene una de las tasas de desocupación más bajas del país, pero casi la mitad de quienes trabajan lo hace en la informalidad, y los jóvenes son quienes menos logran un empleo formal. El problema no es que falte trabajo: es la puerta de entrada.
Lo que hay que saber
- Morelia tuvo una desocupación de 2.0% en el segundo trimestre de 2026, de las más bajas entre las 39 ciudades que mide el INEGI, pero 48.0% de quienes trabajan lo hace en la informalidad.
- Solo 40.6% de los jóvenes ocupados de 15 a 29 años tiene un empleo formal, contra 55.7% de quienes tienen 30 años o más.
- Primer Empleo Morelia propone cuatro herramientas municipales, con un costo estimado de unos 2.1 millones de pesos el primer año y una meta de 400 colocaciones formales.
En Morelia casi nadie está sin trabajo. En el segundo trimestre de 2026, la tasa de desocupación del área metropolitana fue de 2.0%, una de las más bajas entre las 39 ciudades que mide el INEGI.1 Pero esa cifra esconde otra: casi la mitad de quienes trabajan lo hace sin seguridad social. Y para los jóvenes, entrar al empleo formal es todavía más difícil.
El problema de Morelia no es que falten empleos. Es la puerta de entrada: el mercado le pide experiencia a quien nunca ha podido trabajar. Este artículo explica qué dicen los datos, por qué pasa y qué podría hacer el municipio. La propuesta que se describe al final, Primer Empleo Morelia, la elaboró el autor de este artículo, y se puede descargar completa.
Qué dicen los datos
En el segundo trimestre de 2026, el área metropolitana de Morelia tenía 412,096 personas ocupadas y 8,510 desocupadas. Su tasa de desocupación, de 2.0%, quedó por debajo del agregado de las 39 ciudades, que fue de 3.2%.1
La otra cara es la informalidad. En Morelia, 48.0% de las personas ocupadas trabaja en la informalidad laboral, más que en el agregado de las 39 ciudades (43.4%). En todo Michoacán la cifra llega a 71.3%, muy por arriba del nivel nacional, de 55.1%.1 Es decir: en Morelia casi nadie se queda sin trabajar, pero buena parte del trabajo que hay es informal.
El perfil de quienes sí están desocupados es revelador. De las 8,510 personas desocupadas en Morelia, 5,466 —el 64.2%— tienen estudios de media superior o superior. Además, 43.4% de los desocupados tiene entre 15 y 24 años.2 Estas cifras salen de una muestra pequeña y tienen precisión moderada (la de escolaridad, por ejemplo, tiene un coeficiente de variación de 17.1%), así que conviene leerlas como órdenes de magnitud. Aun así, apuntan en la misma dirección: en Morelia, el desempleo no castiga sobre todo a quien no estudió, sino a quien sí lo hizo y está empezando.
Hay además un grupo que la tasa de desocupación no cuenta: 25,337 personas en Morelia están disponibles para trabajar, pero no buscan empleo porque consideran que no tienen posibilidades.2 Son unas tres por cada persona desocupada.
Los jóvenes que sí trabajan
¿Y los jóvenes que sí consiguieron trabajo? Con los microdatos de la ENOE se puede calcular cuántos tienen un empleo formal. Es un cálculo propio, que reproduce las cifras oficiales del INEGI para Morelia.2
| Grupo de edad | Con empleo formal |
|---|---|
| 15 a 24 años | 31.2% |
| 25 a 29 años | 51.0% |
| 15 a 29 años | 40.6% |
| 30 años y más | 55.7% |
Fuente: INEGI, microdatos de la ENOE (cálculo propio) · Corte: segundo trimestre de 2026
La brecha es clara. Solo 40.6% de los jóvenes de 15 a 29 años que trabajan tiene un empleo formal, contra 55.7% de quienes tienen 30 años o más; entre los de 15 a 24 años, apenas 31.2%. Y la cifra sube con fuerza entre los 25 y los 29 años: quien logra cruzar la puerta de entrada tiende a quedarse del lado formal.
En el estado, el panorama es más duro. De los 617,720 jóvenes de 15 a 29 años que trabajan en Michoacán, solo 137,425 tienen un empleo formal: el 22.2%.2 Y el empleo formal no está creciendo: Michoacán fue una de las seis entidades que perdieron puestos de trabajo registrados en el IMSS entre enero y septiembre de 2026, según México, ¿cómo vamos?3
Por qué pasa: tres fallas
La trampa de la experiencia
Quien publica una vacante de entrada no sabe si el joven que se le presenta va a funcionar: no tiene historial, referencias ni nada que verificar. Pedir “un año de experiencia” es, desde su lado, un atajo razonable, porque deja que otro corra el riesgo de averiguarlo. El problema es que, si todos usan el mismo atajo, nadie contrata primero, y el joven se queda del otro lado de la puerta.
Es lo que los economistas llaman un problema de información asimétrica: el joven sabe mejor que el empleador lo que puede hacer, pero no tiene cómo demostrarlo. Falta una señal confiable que sustituya a la experiencia, y nadie tiene incentivo para producirla.
El costo y el riesgo del primer contrato
Para un negocio pequeño, contratar formalmente a alguien sin experiencia significa pagar cuotas de seguridad social, dedicar semanas a enseñarle y aceptar que puede irse en pocos meses. Es un costo real y una apuesta con riesgo. Por eso muchos negocios optan por contratar de manera informal, o por no contratar.
El municipio no puede tocar las cuotas del IMSS ni los impuestos federales. Lo que sí puede hacer es bajar el riesgo de esa apuesta: entregar candidatos con algo que mostrar y reconocer a quien contrata bien.
Vacantes que no dicen su horario
Un estudiante puede trabajar por las tardes, pero casi ninguna vacante formal dice si tiene un horario compatible con estudiar, y las bolsas de trabajo no permiten buscar por eso. El estudiante que necesita ingresos termina en la informalidad, no porque la prefiera, sino porque ahí encuentra la flexibilidad que necesita. Es la falla más barata de corregir: es un problema de información, no de dinero.
Qué se puede hacer desde el municipio
Primer Empleo Morelia propone cuatro piezas que se apoyan entre sí, todas dentro de lo que puede hacer un ayuntamiento:
- Padrón Empresa Puerta Abierta. Un registro de empresas que se comprometen a contratar sin exigir experiencia, con alta en el IMSS desde el primer día y con horarios compatibles con estudiar. A cambio reciben un distintivo público, puntaje como proveedoras del municipio y un apoyo de 2,000 pesos por joven contratado, pagado desde el Presupuesto de Egresos municipal: 40% al contratar y 60% a los seis meses, solo si el joven sigue en su puesto. Así el apoyo premia que el joven se quede, no que se le contrate y se le despida.
- Pasaporte Laboral Morelia. Cursos cortos en convenio con la Universidad Michoacana (UMSNH), el Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Michoacán (ICATMI), el CONALEP y el Tecnológico Nacional de México (TecNM). Cada constancia lleva un folio que cualquier empleador puede verificar en línea. Es la señal que sustituye a la experiencia que el joven todavía no tiene.
- Filtro de primer empleo en la bolsa de trabajo municipal. Toda vacante tendría que decir, de forma obligatoria, si pide experiencia, qué horario tiene y si incluye alta en el IMSS. Así un joven podría buscar justo lo que necesita.
- Observatorio del Empleo Juvenil. Datos abiertos cada trimestre sobre vacantes, colocaciones y, sobre todo, permanencia: cuántos jóvenes siguen en su empleo meses después. Sin eso no hay forma de saber si el programa funciona.
El costo estimado es de unos 2.1 millones de pesos el primer año, con una meta de 400 colocaciones formales: unos 5,200 pesos por joven colocado. Son estimaciones de la propuesta, no cifras oficiales.
Para saber si funciona de verdad, la primera generación del Pasaporte Laboral se asignaría por sorteo. Comparar a quienes entraron con quienes esperan su turno permite medir el efecto real del programa sin confundirlo con la motivación de cada joven, y sin dejar a nadie fuera: quienes no salen sorteados entran en la siguiente generación.
Qué tendría que pasar
La propuesta no necesita una institución nueva: se apoya en la bolsa de trabajo que ya existe, en las aulas de instituciones educativas y en personal municipal. Lo que sí necesita es entrar en la agenda de gobierno.
La próxima administración municipal de Morelia se instala el 1 de septiembre de 2027 y tiene que elaborar su Plan Municipal de Desarrollo 2027-2030 en sus primeros meses. Ese es el momento para incorporar Primer Empleo Morelia, junto con la partida para los apoyos en el presupuesto municipal. Tres de sus cuatro piezas —el Pasaporte, el filtro y el Observatorio— no dependen de esos apoyos y podrían arrancar en cuanto se aprueben sus reglas de operación.
En una ciudad donde casi todos trabajan, el reto no es crear empleos de la nada. Es abrir la puerta del empleo formal a quien apenas empieza.
Fuentes
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